Como una rosa

Durante aquellos años en  que el reino estaba en paz y tenia prosperidad, sucedió una historia cautivante que cambio el modo de pensar de  una princesa.

Su nombre era Iris, una joven que siempre tuvo lo que deseaba, muy consentida y caprichosa, tenia muchos pretendientes, esto a causa de su notoria belleza, su tez era clara y sus ojos grandes y verdes resaltaban en su largo cabello oscuro, sus facciones eran tan delicadas como sus gestos. Toda su vida había sido educada para ser una dulce princesa y era lo único que sabia hacer.
Fue una tarde, en una de sus habitaciones de descanso mientras comía los manjares mas deliciosos, que ella meditando sintió que algo le faltaba, no supo que era pero se sentía tan vacía, consulto a los  más grandes sabios del reino y llamo a los eruditos mas ilustrados del mundo para lograr entender que le sucedía, jamás había sentido nada parecido. Decidida a encontrar la única cosa que le faltaba envío mensajeros por el mundo entero en busca de las más grandes maravillas, pero al regreso de cada uno de ellos vio que no encontraron nada que ella no hubiera visto antes.
Después de meses de búsqueda incansable se dio cuenta de que si de verdad quería hallar lo que necesitaba ella misma debía ir a buscarlo. Tomo a sus mejores caballos, sus mas bellos vestidos las mas hermosas joyas y todos sus sirvientes; entre su equipaje guardaba de forma especial su mas grande tesoro, una rosa de oro sólido, así emprendió un viaje sin destino.

Llegaron al desierto de Ucluhan en una noche despejada, la luna brillaba como nunca, tan grande como si se asomara a la tierra para ver mejor a sus habitantes; donde las estrellas deslumbraban como gotas de rocío a la luz del amanecer, con tal intensidad que no era difícil apreciar el hermoso paisaje.
Después de situar el campamento; Nemoni una de las doncellas que atendían a la princesa, fue a buscarla en su tienda,  aunque no la encontró, ella deseaba advertirle de no salir de allí por que las tierras en las que se encontraban eran peligrosas, se rumoraba que en este lugar vivían los kurtnecs, bestias pequeñas que poseían dientes enormes,  que aunque eran ciegos encontraban su presa por su inigualable olfato, con sus únicas dos patas cavaban con gran rapidez túneles bajo sus presas, y estas caían en ellos y así los kurtnecs las capturaban.
 Iris se encontraba ya lejos del campamento admirando unas flores extrañas que solo crecían en el desierto , cayó en un túnel de kurtnec, ella recordó la historia de estos animales y se lleno de miedo; recorrió los caminos subterráneos con curiosidad, su corazón latía tan fuerte que podía escucharlo, los túneles eran infinitos y muy oscuros, así pasaron varias horas esperando un trágico desenlace pero al ver que no la atacaba ninguna criatura dedujo que estos pasadizos estaban deshabitados, pero ahora estaba perdida en un inmenso laberinto, en medio de la densa oscuridad intento devolverse para encontrar alguna salida pero paso la noche y ella no logro escapar de allí, se acurruco a un costado y durmió. Durante su sueño escucho una voz que daba mucha confianza y seguridad, le hablo de lo que ella buscaba, y la manera de encontrarlo, ella debía recorrer caminos muy difíciles y sobrepasar obstáculos que parecían imposibles pero del todo necesarios. Seria una travesía mas larga y difícil de lo que ella pensaba pero si en verdad deseaba encontrarlo debía aceptar el reto. Ella despertó muy asustada pero el sueño era tan real que pensó no estar dormida, continúo caminando por los túneles hasta que encontró una luz que indicaba la salida.
Al salir se encontró con un desafiante desierto, no había rastro del campamento, estaba hambrienta y desorientada. Estuvo en este desierto durante una semana, yendo de aquí, para allá sin encontrar ninguna salida hasta llegar a la punta de un abismo, al final parecía ver un pequeño ojo de agua, estaba tan sedienta y moribunda que no pensó por un segundo y empezó a bajar tomándose con fuerza de las rocas, sus manos empezaron a sangrar, sus pies estaban muy adoloridos y sus zapatos se rompieron; después de varias horas llego hasta el ojo de agua, pero cuando se inclino para beber se dio cuenta de que el agua era salada y que cada vez que intentaba beber terminaba mas sedienta.

Había perdido todo lo que llevaba en el viaje y estaba perdida, lo único que traía consigo era las rosa de oro. Alrededor del ojo de agua crecían algunas plantas carnívoras y cebollas, Iris odiaba las cebollas pero necesitaba comer algo o moriría entonces saco una cebolla de la tierra y la mordió, tal como ella pensaba su sabor era horrible y tenia tierra, la lavo en el agua salada y la mordió de nuevo, extrañamente la cebolla se torno dulce, comió varias cebollas y guardó unas para el camino.

Subió por la montaña lindante, al valle de Kutrer, en donde las mas raras y asombrosas aves vivían en nidos tallados en las rocas rodeados por aros de nácar que los pájaros nintusti esculpían con sus picos, de este modo podían encontrarlos aun desde las alturas por las que volaban. Iris quedo sin aliento cuando una de estas criaturas se poso en su mano, era tan hermosa, no se sabia de nadie que alguna vez hubiera visto una ya que volaban mas alto que cualquier otro pájaro y descendían a grandes velocidades solo para esconderse en sus nidos, para ella no eran mas que un mito, una historia mas de las que su madre le contaba cuando era niña. Allí entendió que no era la mas bella, ni la mas merecedora de todos los lujos que tenia en casa, era sencillamente una casualidad que ella naciera como una princesa, lloro por algunos minutos pensando en lo mal que trataba a sus sirvientes en casa y en las múltiples ocasiones en que ignoraba a sus padres; continuo su camino por que sabia que no era esto lo que buscaba, aunque le ayudo a recapacitar y pensar en su vida pasada.
Siguió su travesía por caminos, bosques, atravesó mares, y hasta trepo los árboles mas altos de las mas densas selvas pero no existía nada que llenara el vacío que sentía y que extrañamente parecía ser mas profundo con el pasar de los días.

Durante un atardecer mientras ella sentada en las ramas de un árbol pensaba en su familia a quienes no veía desde hace meses; en la distancia vio una cueva, se levanto y fue hacia ella, cuando se acercaba escucho de nuevo la voz de su sueño, esta vez sentía como si la conociera, mas ya no era tan distante. Entro en la cueva y sintió el roce de una mano sobre su hombro, ella cayo al suelo y lloro, no sabia por que lo hacia pero se sentía tan alegre, vio una silueta, la voz le pregunto que traía consigo, ella respondió mientras extendía la rosa, solo llevo conmigo esta rosa que parece estar tan dura y fría como lo esta mi corazón, vacío y ansioso por saber que es lo que necesito para vivir feliz. La silueta pareció acercarse y limpiar sus lagrimas, luego tomo con su mano la rosa y la beso, así dejo de ser fría e insensible y se convirtió en una rosa de verdad, viva, su color como la sangre, suave y muy delicada pero dispuesta a defenderse con sus espinas, hermosa como ninguna, con un olor fragante y delicioso. La devolvió a su dueña, y ella sin levantar el rostro dijo susurrando”gracias”.



(este es un cuento que escribí hace algunos años)

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