Sé esa niña!
Hoy me veo a mi misma y no logró entender porque me puso aquí. Veo en mi la debilidad y la torpeza, veo a una persona indigna y sin capacidad. Y entonces le preguntó que fue lo viste en mi? Que hay para rescatar entre tanta basura que cargo adentro? Entonces el me muestra a una niña pequeña que hablaba hasta los codos, una que se escondía en su cuarto para danzarle, una que en medio de los servicios se metía bajo las sillas a hacer dibujitos. Claro que yo no lo entendía, para mi eso fue muy natural, parte de mi escencia, de esa que sentí que estaba perdida. Yo no recordaba las noches que pasaba en vela por que algún dibujo me mantuvo despierta hasta que lo dibujara, no recordadba lo mucho que me agradaba sentir su presencia en esa sala cuando prendía la grabadora y bailaba, no recordaba que sentía su mano sobre la mía con cada trazo que hacía. Pero el me lo recordó. El me permitió asomarme en ese pasado que todo adulto olvida, me puso como una intrusa en esos juegos que jugaba de niña para que yo entendiera que esto no dependía de mi. Que el gozo por hacerlo estuvo allí siempre por uno es feliz cuando hace eso para lo que fue hecho. Que jamás hubo un talento la una habilidad por qué mis pies, mis manos y mi lengua son torpes, muy torpes. Solo estaba ese deseo insaciable de adorarlo sin saber cómo, sin saber cantar, o bailar, o dibujar, o hablar, o caminar. Yo vi su sonrisa cuando adoraba y supe que esa sonrisa era la razón por la que quería vivir.
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